¡Cáspita! ¡Los Cinco de Enid Blyton han crecido y están de regreso!

Julián, Dick, Ana, Jorge y su inseparable Tim han crecido y se enfrentan a nuevas aventuras y retos como… ¡Convertir a la abuela en youtuber!

Y han vuelto de la mano de la Editorial Quercus, bajo la autoría de Bruno Vincent y con el beneplácito de los administradores del legado de Enid Blyton. En las nuevas aventuras de Los Cinco nos reencontramos nuevamente con Julián, Dick, Ana, Jorge/Jorgina y su, por lo que vemos, incorruptible Tim/Timoteo rondando ya la treintena y transportados al presente donde tendrán que afrontar, con renovado ánimo y convicción, nuevas y sugerentes aventuras tales como “Los Cinco renuncian a la bebida”, “Los Cinco dejan de comer gluten”,  “Los Cinco en la isla del Brexit” o “Los Cinco preparan su cuerpo para la playa” entre otros épicos títulos que poco a poco van engrosando las nuevas correrías de nuestra querida pandilla de lecturas infantiles.

¡Carambolas! ¡Los Cinco nuevamente!

No fue para menos mi reacción cuando, casualmente, tropecé con este inesperado hallazgo mientras husmeaba en la sección de literatura extranjera de una conocida librería madrileña, como siempre hago cuando visito la capital. De hecho, tal fue mi impresión que compré de golpe los tres títulos disponibles en aquellos momentos al margen que, en estos tiempos en que mayormente he sustituido el libro en papel por el libro electrónico, sean casi las únicas obras editadas a la “vieja usanza” que sigo adquiriendo rigurosamente más que sea por el mero placer de verlos ordenados en mi estantería. Y es que, sin entrar en otras consideraciones, la serie cuenta con una atractiva encuadernación en tapa dura con ilustraciones de portada al estilo “clásico” pero con temática actualizada. Además, los libros recuperan y “encajan” oportunamente en sus páginas las ilustraciones originales de Jeanne Hives aunque, obviamente, en contextos en ocasiones chocantes.

¡Hurra! ¡Los Cinco trabajan en equipo!

Para hacernos una idea del tono de estas amables parodias baste señalar el argumento central de los títulos citados. Así por ejemplo en “Los Cinco abandonan  la bebida” (“Five give up the booze”), nuestros héroes y heroínas infantiles se conjuran, bajo los efectos de una resaca monumental, para mantenerse sobrios durante todo un mes. Y es que en esta reelaboración del mito de Enid Blyton, los protagonistas beben, de forma más que habitual, algo más que cerveza de jengibre (traducido al español, por mor de la censura de la época, como “refresco de jengibre”). En “Los Cinco dejan de comer gluten”  (“Five go gluten free”) la pandilla se ve forzada a renunciar a sus pantagruélicos y perniciosos “ágapes” y “piscolabis”, sustituyendo el pastel de riñones (traducido -ininteligiblemente- como “pastel de piñones”) y las galletas de jengibre por una dieta saludable después de sufrir una serie de molestos y dolorosos trastornos gástricos. Por su parte en “Los Cinco en la isla del Brexit” (“Five on Brexit island”) la siempre temperamental Jorge, firme europeísta, decide iniciar el proceso para declarar la independencia de la isla Kirrin en contraposición a la insistencia del petulante Julián por poner fin a la “tiranía de Bruselas”. A todo esto, Ana –muy en su papel- prefiere mantenerse en la equidistancia para contribuir a la buena armonía del grupo mientras que Dick, por decirlo brevemente, “pasa de todo”. Por su parte el perro Tim mantiene la neutralidad aunque quizás por su incapacidad para “entender la variedad de salchichas que existen en la Europa continental”. Finalmente, en “Los Cinco se preparan para la playa” (“Five get beach body ready”) la cuadrilla se esfuerza, siempre en equipo, por supuesto, por poner sus cuerpos a punto para las vacaciones de verano.

La serie, iniciada en 2016, cuenta ya con más títulos tales como “Los Cinco van a ser padres” (“Five Go Parenting’), “Los Cinco olvidan el Día de la Madre (“Five Forget Mother’s Day”) o los “Cinco enseñan Internet a la abuela” (Five get Gran Online), donde la abuela Barnard se convierte en una “youtuber” de éxito. La próxima publicación, “Los Cinco van a ninguna parte” (“Five go absolutely nowhere”) está prevista para junio de 2020.

¡Caray! ¡Qué recuerdos!

Para alguien cuyo tránsito de los cómics infantiles a los libros se produjo de la mano de “Los Cinco en peligro”, cuya lectura con 9 o 10 años tuvo en mi un impacto positivamente demoledor que me llevó a dedicar varios años, hucha rota tras hucha rota, a adquirir paulatinamente los 21 títulos de la serie publicados en España por la Editorial Juventud, el hallazgo de esta inesperada reinterpretación de mis ídolos infantiles ha supuesto todo un descubrimiento que me ha hecho reír y disfrutar nuevamente como un niño.

Especialmente desternillante me resultó la inesperada aparición en los libros de Bruno Vincent de “Los Siete Secretos”, convertidos ahora en odiosos competidores de nuestros protagonistas en las más diversas y disparatadas circunstancias. Pudiera equivocarme pero, tirando de memoria, no recuerdo que en las aventuras de Los Cinco se citaran a “Los Siete Secretos” que, por otro lado, nunca calaron ni de lejos tan hondo en mi imaginario infantil.

¡Chitón! ¡Dicen que Enid Blyton no era ninguna santa!

Y entramos, brevemente porque considero que puede ser materia, delicada, pero materia al fin y al cabo, para un post específico sobre el tema, en la consideración literaria e ideológica de Enid Blyton. Tampoco descubro nada nuevo si indico que la obra de la escritora anglosajona más querida por los propios británicos, por encima de la propia JK Rowling, según un sondeo de opinión encargado en 2008 por los prestigiosos premios “Costa Book Award”, ha sido considerada reiteradamente como esquemática, simplista, repetitiva y, en definitiva, falta de calidad literaria, trufada, además, de valores profundamente clasistas, sexistas y racistas, por no hablar de las acusaciones, entre otras, de adicción al alcohol de la buena de Blyton o, incluso, de sus coqueteos con el nazismo.

Lo anterior, como es lógico, no solo ha empañado notablemente el postrero prestigio de Enid Blyton sino que, incluso, la ha relegado a un lugar secundario, por ejemplo, en la BBC donde durante más de 30 años no tuvo ni una aparición. Para sintetizar la espesura del asunto, baste recordar que en 2018 la Real Casa de la Moneda Británica canceló la puesta en circulación de una moneda de 50 peniques conmemorativa del 50º aniversario del fallecimiento de la escritora (1897-1968) por, en parte al menos, las razones expuestas.

En 2015 la Editorial Juventud volvió a reeditar con significativo éxito los libros de Los Cinco en una versión renovada y, por tanto, desbrozada de expresiones y sesgos no aceptables en los tiempos actuales y como pareciera que la polémica siempre acompañe a la difunta autora, tampoco esto gustó en determinados círculos literarios que calificaron, sintetizando, como una “impertinencia” el modificar el trabajo de un autor/a sin su permiso añadiendo, además, que “toda obra debe ser leída en el contexto de la época”.

Lo que está claro y aquí lo dejamos puesto que tiempo tendremos de ahondar en la cuestión, es que Enid Blyton, nacida en el S. XIX y fallecida bastantes años antes de que yo mismo descubriera sus libros (el primero de la serie, “Los Cinco y el tesoro de la isla”, data de 1942), es producto de su tiempo –como cualquier autor/a- lo que hace muy complejo interpretar su obra con parámetros actuales.

¡Caramba! ¿Para cuándo en español?

Aunque de momento la serie solo se ha publicado en inglés, no sería de extrañar que dado el formidable éxito que cosecharon las aventuras de Los Cinco en España, especialmente durante los 70 y 80, en breve y esperemos que así sea, podamos encontrar su publicación en español más que sea a través de alguno de los pasadizos o caminos secretos que tanto abundaban como ideal solución en las muchas aventuras en las que Julián, Dick, Ana, Jorge y Tim se vieron inmersos.

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