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De “¡Atiza!” a “¡Zambomba!”, 20 palabras que merecen una segunda oportunidad

Palabras hermosas, con sabor añejo y a tardes de lectura, que merecen ser rescatadas del olvido y quizá, incluso, hasta una segunda oportunidad.

Las palabras definen a las personas y también, en gran medida, las épocas. Si has sido, como supongo, lector de literatura infantil, novelas de aventuras o cómics clásicos seguro te habrás tropezado a lo largo de los años con infinidad de expresiones curiosas que, incluso en su momento, parecían ya vetustas. Insultos, interjecciones y exclamaciones de todo tipo que, en su mayoría, nadie de tu entorno utilizaba pero que en boca de Guillermo Brown, Tintín o, el mismísimo Capitán Trueno, se diría que encajaban a la perfección. Si bien solo con el catálogo de improperios del Capitán Haddok recogidos en los álbumes de Tintín tendríamos para varias entradas, en esta ocasión he preferido centrarme en aquellas interjecciones que a lo largo de los años han colmado las páginas de nuestras lecturas.

En tiempos pretéritos y, muy acentuadamente, durante la dictadura franquista, los creadores tuvieron que apañárselas con ingenio y mayor o menor fortuna, para insuflar “vida” a sus personajes al tiempo que sortear la estricta y en muchas ocasiones estrambótica censura que veía “perniciosas” influencias para los “ciudadanos de bien” en las cuestiones más nimias e inesperadas.

Y si complicado lo tenían los escritores, algo parecido o peor ocurría con los traductores que tenían que buscar o “inventar”, como en el caso de la expresión “Troncho” en las aventuras de Guillermo Brown de Richmal Crompton (que por cierto era mujer y no hombre), todo tipo de eufemismos para sortear la férrea censura franquista. Por no hablar de los cambios sutiles y no tanto que se veían obligados a introducir en las tramas como ocurría, en el mismo caso, con los pastores protestantes que generaban especial mortificación a los censores de la época. Ya lo decía en una entrevista en El País de hace ya unos años el administrador de la editorial Molino, Luis Antonio del Molino, “En los años cuarenta tuvimos que parar la publicación [de los libros de Guillermo Brown] porque cada vez que salía un pastor protestante, se lo cargaba la censura y así no podíamos seguir”. Y es que claro, pensar que el nacionalcatolicismo imperante en la época pudiera permitir que nuestras tiernas mentes se perturbaran con curas que se podían casar resultaba a todas luces excesivo.

Las definiciones de la mayoría de los veinte términos seleccionados están extraídas, cuando ha sido posible por contemplarse el uso señalado, del Diccionario de la lengua española de la RAE. No es el caso, por ejemplo, de “¡Troncho!” o “¡Sapristi!” vocablos que no tuvieron el honor de ser considerados por la Academia como suficientemente dignos.

Palabras hermosas con sabor añejo, a tardes de lectura, a infancia y aventuras que merecen ser rescatadas del olvido y quizá, incluso, hasta una segunda oportunidad.

Y concluyo con lo más importante, no dudes en realizar tus aportaciones a través de los comentarios puesto que seguro que entre todos/as podremos enriquecer notablemente esta lista.

¡Atiza!

1.- Interjección. Coloquial. Usada para indicar sorpresa.

2.- Interjección. Coloquial. Usada para reprobar por incoherente o desatinado algo.

Tintín y Milu siempre alerta.

¡Canastos!

Interjección. Usada para indicar sorpresa.

¡Caracoles!

Interjección. Caramba.

¡Caramba!

Interjección. Eufemismo. Usada para expresar extrañeza o enfado.

¡Carámbanos!

Aunque la RAE solo recoge las acepciones obvias, también ha sido usada frecuentemente para expresar sorpresa.

¡Carambolas!

Otro término para el que la RAE no recoge su uso como interjección. Usada para expresar sorpresa.

¡Caray!

Interjección. Eufemismo. Coloquial. Usada para expresar extrañeza o enfado.

¡Cáscaras!

Interjección. Coloquial. Denota sorpresa o admiración.

¡Cáspita!

Interjección. Usada para denotar extrañeza o admiración.

“¡Cáspitas! ¡Se ha tomado usted en serio su trabajo señor Sol!”

¡Chitón!

1.- Interjección. Coloquial. Usada para imponer silencio.

2.- Interjección. Coloquial. Usada a veces denotando ser necesario o conveniente guardar silencio para precaverse de un peligro.

¡Córcholis!

Interjección. Eufemismo. Caramba.

¡Diantre! ¡Diantres!

Interjección. Coloquial. Diablo. Diablos.

¡Eureka!

Interjección. Usada cuando se halla o descubre algo que se busca con afán.

¡Hurra!

Interjección. Usada para expresar alegría y satisfacción o excitar el entusiasmo.

¡Pardiez!

Interjección. Coloquial. Par Dios. Por Dios.

Durante varios siglos fue un término ampliamente utilizado como eufemismo por aquellos que querían realizar un juramento o exclamar algo en nombre de Dios sin necesidad de “blasfemar”. Podemos encontrar el término “pardiez” en textos del Siglo de Oro español por autores como Cervantes, Lope de Vega o Quevedo pero también en numerosos libros y cómics de época moderna, tanto con su uso habitual como en contextos irónicos como en el caso de Mafalda.

Mafalda no necesita presentación…

¡Repámpanos!

Interjección. Indica sorpresa, enfado o disgusto.

(Gran Diccionario Larousse de la Lengua Española).

¡Troncho!

Guillermo Brown y su inseparable Jumble,

“¡Troncho, mi perro es mi perro”!

Guillermo Brown.

Expresión original de las novelas juveniles de Guillermo Brown de Richmal Crompton. Traduce, esencialmente, el término “crumbs!” aunque también se utiliza para otras expresiones. Indica, según los contextos, sorpresa, admiración, rechazo no muy tajante… Un coloquialismo más o menos consentido por los mayores aunque nuestro peculiar héroe procura no utilizarlo en presencia de personas adultas. Su origen se debe a López Hipkiss, primer traductor de los libros de la zaga que consiguió que el término siguiera siendo utilizado en traducciones posteriores hasta convertirlo indefectiblemente en seña de identidad de Guillermo y su pandilla de proscritos. (Estudios de Filología Inglesa. Homenaje a Jack White).

¡Recórcholis!

Interjección. Eufemismo. Córcholis.

¡Sapristi!

Exclamación del francés, proveniente de “Sacristi” (Sacré, Sacré Christ) deformado. Un eufemismo a mitad  de camino entre el juramento y la interjección remilgada, que en nuestra infancia acostumbraban a pronunciar bastante los personajes de tebeo. Utilizada con asiduidad en “Mortadelo y Filemón”, “Anacleto, agente secreto”, “Capitán Trueno” o “Tintín” entre otros muchos.

Anacleto, agente secreto.

¡Zambomba!

Interjección. Coloquial. Usada para manifestar sorpresa.

Espero disfrutes recordando estos vocablos y, sobre todo, ¡recórcholis!, no olvides realizar tus propias aportaciones a través de tus comentarios.

* Imagen destacada cortesía de Astiberri Ediciones.